Sobre el texto cuyas preguntas respondimos en grupo el día 29, y otros conocimientos previos, elaboré esta reflexión.
Sobre el papel de la Institución
Educativa en nuestros días
El
contexto que enmarca la educación en la “realidad” de nuestros días es
verdaderamente compleja, es por ello que se hace tan complicado sintetizar y
comprender a que debemos poner nuestra atención, y en consecuencia nuestro
tiempo, a la hora de formar individuos capaces de desenvolverse en la sociedad.
Una forma de aproximarnos a los retos de la sociedad y por tanto a los retos
educacionales para nuestros jóvenes los cuales serán los encargados de
afrontarlos y resolverlos es observar los grandes problemas que están sobre la
mesa de los gobiernos (a diferentes niveles). Los temas de conversación de la
ONU o la Unión Europea sean quizás los problemas y temáticas con vistas a mayor
largo plazo. Otras fuentes como estudios sociológicos objetivos, asociaciones
defensoras de los derechos humanos, los gobiernos y por último la opinión
pública serian otras fuentes a tener en cuenta para acercarnos a los retos de
hoy y del futuro.
Lo
cierto es que para abordar los temas a los que se refieren estas organizaciones
e instituciones hay que atender a datos y estudios de psicólogos y sociólogos.
Y analizar ese conocimiento con crítica, autocrítica y, sobre todo,
constructivismo.
Ahora
bien si pensamos en los temas en concreto vemos que son inmensos e inabarcables
para solucionarlos en un aula, desde luego nadie va solucionar la
contaminación, el cambio climático, la desigualdad social y económica, la
migración… El objetivo no es solucionar esos temas, ni buscar que los alumnos
los reflexionen por sí mismos, por lo menos no hasta que tengan ciertos
conocimientos, habilidades y aptitudes necesarias para entenderlos. Pero es
exactamente ahí donde entra en juego el papel de la institución educativa, en
dotar a los individuos de habilidades y aptitudes que junto con el conocimiento
sean capaces de abordar y afrontar los retos venideros de forma constructiva
con valores que impidan la repetición de errores ya vistos a lo largo de la
historia humana. Hago referencia a valores intrínsecos, estos son los valores
que nunca en la era moderna se han impuesto como algo principal e importante
para la enseñanza en las aulas y que a mi juicio son los necesarios, y los
ausentes, para que los individuos de una sociedad se sientan identificados y
unidos para abordar los problemas que afectan a la misma.
Valores intrínsecos y la
confrontación con la realidad.
Cualquiera
ha de pensar: “Muy bien, ¿y que tienen que ver los valores intrínsecos y la
actualidad? ¿Valores intrínsecos y el papel de los docentes y la institución
educativa?
Hasta
hace muy poco hemos estado recibiendo una educación que nos orientaba a la
competición y en parte el sistema económico sigue invitándonos a ello. El valor
de la cooperación para obtener mejores resultados para afrontar un problema es
más bien reciente aunque proviene también del sistema económico, como la
competitividad. La cooperación en el ámbito económico jamás sería un valor intrínseco,
pues se realiza habitualmente para sacar mayor beneficio económico y no para
mejorar un aspecto social o fomentar cualquier otro valor intrínseco. Pero si
unimos la asociación cooperativa con los valores intrínsecos como pueden ser el
derecho a la vida digna, el cuidado del ecosistema, la igualdad de recursos y
oportunidades… Encontramos que si esos valores primaran por encima de valores
extrínsecos la sociedad tendería a unirse a abordar estos temas como hoy en día
hacen para formar una empresa.
Tras la
reflexión anterior se pretende dar a entender cuan complejo es abordar este
tema, lo cierto es que la cooperación ha conseguido muchos avances en la
conducta del ser humano sin embargo esos avances no han sido para la mejora de
la sociedad sino con objetivos económicos. Solo con fijarse en los cambios que
ha habido en la publicidad, medios de comunicación, la elaboración de imagen de
marca, el dinero invertido en marketing y estudios de consumo… por parte de las
grandes corporaciones, podemos entender que las mejores herramientas de
modelado y difusión no han estado al alcance de los docentes. Sin embargo las
influencias de estas corporaciones y sus productos forman parte de la educación
de la sociedad, y en términos finales son un problema para el papel del docente
en el aula.
Cambios o medidas posibles
Al fin y
al cabo todas estas reflexiones solo nos llevan a preguntarnos en que podemos
intervenir nosotros ahora. Un problema fundamental es el hecho de creer que:
“no se puede hacer nada”; y es cierto que directamente se puede hacer menos de
lo que se quisiera. Es la unidad de la comunidad educativa y su poder de
influencia en los cambios a nivel de gobierno lo que directamente posibilitaría
un cambio.
Sin
embargo, en términos individuales ha de comenzar un cambio, el docente tiene un
contenido que impartir pero ese contenido tiene que hacerse valer para los
alumnos. El profesor tiene que terminar de ser un valor añadido no para la
educación sino para con cada estudiante, para ello debe saber reconocer que
dificultades atraviesa el alumno y ayudar al mismo a solucionarlas. Quizá no
podamos impartir nuestra materia como quisiéramos pero si podemos ayudar a
nuestros estudiantes a superar sus miedos, a reconocer sus virtudes y darles
las herramientas de superar sus barreras. Esto quiere decir establecer un
sistema de comunicación con el alumnado más cercano, atendiendo a la educación
individualizada, usando metodologías constructivas y cooperativas, tratando los
problemas que surjan en el grupo como parte del mismo. Hemos de ser conscientes
que las nuevas tecnologías o la difusión de información ayuda y distrae a
nuestros alumnos por igual, pero un móvil o un ordenador no va a enseñarles a
gestionar emociones, no va a realizarles preguntas que lleven a la reflexión,
no va a hacerles sentir orgulloso de la realización de un trabajo como el
aplauso de sus compañeros/as o no va a animarles, sonreírles… Estos ejemplos
son algunos de los que centrados en ellos, es decir, centrados en el desarrollo
personal del alumno y dejando en un segundo plano el conocimiento son, a mi
entender, la forma más práctica de hacer valer la figura del profesor; por
encima de las necesidades creadas del alumno y las distracciones. Subrayando
claro que en cuanto al conocimiento debemos atender a las necesidades básicas
otorgando a los alumnos los medios para alcanzar dichos conocimientos, mas como
guía del aprendizaje que como fuente del conocimiento.
Idealmente
Tras
tanta reflexión no puede faltar una formulación ideal. Un filósofo famoso dijo:
“No podemos se perfectos pero podemos acercarnos a serlo”. No se puede dar una
receta perfecta de nada pero puedo intentar aportar algunos ingredientes.
Para mí
la educación en nuestros días necesita una reforma profunda, necesita tratar la
formación en habilidades y creatividad. Invitar al desarrollo de cada individuo
fomentando sus mejores habilidades y haciéndole consciente de las que debe
mejorar. Buscando además que busque el apoyo en sus compañeros y ofreciendo su
apoyo a los mismos. No es tanto cuanto conozcas sino la actitud que un alumno
adopta cuando no conoce algo. Creo que si educamos en habilidades como la
expresión oral, escrita, corporal, musical, matemática… ellos mismos se
transformaran en oradores, literatos, músicos, interpretes, físicos… Si le
enseñamos a gestionar el tiempo, las emociones, la solidaridad, habilidades
comunicativas… ellos se convertirán en gestores, psicólogos, periodistas… Si
les enseñamos como crece una planta o un animal y como llegaron hasta allí, o a
cómo crear algo que imaginan… se convertirán en biólogos, veterinarios,
escultores, pintores… Pero eso solo creo que es posible cuando eliminemos sus
miedos al fracaso y fijaciones por el éxito.
Para
redactar esta información he de reconocer varias influencias, quizá la más
importante proceda del documental del siguiente enlace, ¡aviso! Es largo pero
para mí muy interesante para explicar el contexto actual que orienta a la
sociedad y los intereses individuales.
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